Hoy en día estamos expuestos continuamente a todo tipo de estímulos. Por eso, a veces menos es más, también en lo que respecta a los aromas. Nada de perfumes que le envuelven como una nube, sino fragancias que actúan como una especie de segunda piel. Ambientadores que ya no gritan «higiene», sino que se integran en el interior. Es esa presencia sutil la que marca la diferencia.
1. Calidez y tranquilidad con madera
Mientras que en el pasado el perfume se utilizaba para hacer una declaración de intenciones o para destacar, hoy existe una clara preferencia por fragancias más ligeras. En el mundo de la perfumería, asistimos al auge de los denominados «skin scents»: aromas que se funden perfectamente con la piel, de modo que no resultan abrumadores, pero sí se perciben.
Este tipo de perfumes suelen contener notas cálidas y amaderadas, como el ambroxan, el cedro, el almizcle blanco y el sándalo. Estas notas se utilizan cada vez más en perfumes para la colada, ambientadores para el hogar y fragancias para el coche.
2. Frescor botánico
El penetrante olor a limón que conocemos de los limpiadores multiusos tradicionales ya es cosa del pasado. En 2026, ya no definiremos lo «limpio» como un ataque al sistema olfativo, sino como una extensión de nuestro bienestar. Lo limpio huele de forma natural y compleja. Esto significa que ya no se busca un olor a limón al 100%, sino, por ejemplo, una combinación con hierbas como la albahaca, el romero, la menta o el jengibre. Esto proporciona un frescor botánico que recuerda más a un spa de lujo que a un cubo de fregar.
3. Neutro
4. Fragancias funcionales
También son populares las llamadas «fragancias funcionales» (neuroscents). Se trata de aromas que no solo huelen bien, sino que también tienen un efecto específico en el cerebro y el bienestar de las personas. Las fragancias que ayudan a mantener la concentración (focus) son, por ejemplo, el romero, el eucalipto y las notas cítricas frías. Los aromas que favorecen la relajación incluyen la lavanda, la manzanilla y las notas «minerales». Esta combinación de fragancias podría aplicarse perfectamente en un spray para el dormitorio o en un perfume para la colada como «mezcla para dormir» para la ropa de cama.
5. Aromas sofisticados
Las fragancias se adaptan a un «gusto» más refinado y maduro, con énfasis en ingredientes de alta calidad, artesanía y tonos complejos. En lugar de ser empalagosos, los aromas se orientan hacia una seducción más sugerente. Piense en notas aromáticas de pistacho, avellana tostada, arroz al vapor y vainilla salada. Fragancias deliciosas que no solo estimulan el sentido del olfato, sino también las papilas gustativas.
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