Desafíos del diseño gráfico

Etiqueta pequeña, gran historia

Cindy Musters
Cindy Musters
Coordinadora de Diseño

Índice

  • Normativa y legislación

Etiqueta pequeña, gran historia

El embalaje de un producto parece sencillo. Pero detrás de ese pequeño trozo de etiqueta se esconde un mundo de legislación, sellos de calidad en conflicto, plazos de entrega ajustados y desafíos creativos. Le invitamos a conocer el campo de especialización de nuestra coordinadora de diseño gráfico, Cindy. Ella nos muestra todo lo que es necesario antes de que su producto llegue al estante.

¿Qué aparece realmente en el embalaje?

El logotipo Triman, un contenedor de basura, el símbolo de apto para alimentos (copa y tenedor), materiales y sellos de calidad… Cada icono en un embalaje representa a una organización, un estándar y/o un sistema. Y cada icono tiene sus propias reglas de juego: ¿Cuál es el tamaño mínimo? ¿Cuánto espacio en blanco debe haber? ¿Se permite en un solo color o solo en los colores oficiales de la identidad corporativa? ¿Qué versión se aplica a cada país? Algunos sellos de calidad prohíben su colocación junto a iconos de la competencia. Otros exigen una distancia mínima respecto a la información del producto. Además, el tamaño de la fuente en relación con la información obligatoria también está estipulado.
Todas estas excepciones hacen que el trabajo sea propenso a errores. Requiere un conocimiento profundo tanto de las normas como de las excepciones.

Triman

Cada país tiene sus propias normas

Quien comercializa un producto en varios países europeos se enfrenta a requisitos diferentes por país. Un país obliga a indicar el origen, otro no. En uno es obligatorio mencionar el tipo de material, en otro es una recomendación. Y luego están las instrucciones de clasificación: cada país tiene sus propias instrucciones, sus propios símbolos y su propio idioma.
Esto significa que un mismo producto a veces requiere varias versiones de etiqueta. Y cada versión debe ser correcta. No aproximadamente. Exactamente. ¡Porque un embalaje que no cumple las normas es inaceptable!

Nueva legislación: ¿cómo gestionarla?

La Unión Europea trabaja en la simplificación a través del PPWR (Reglamento de Envases y Residuos de Envases). Este apuesta por etiquetas estandarizadas y menos excepciones nacionales. Es una buena noticia a largo plazo, pero por ahora, la fragmentación es la realidad cotidiana. Además, la nueva legislación rara vez es blanca o negra. Los borradores de los textos cambian, las fechas de implementación se posponen. Quien apuesta demasiado pronto por una interpretación que luego resulta ser distinta, paga dos veces: por el primer ajuste y por la corrección. Al mismo tiempo, no se puede quedar de brazos cruzados. Un cambio en la legislación implica un proceso de rediseño: nuevos textos, nuevos iconos, nuevas reglas de colocación. El diseño gráfico debe ser aprobado de nuevo por todas las partes implicadas. Eso requiere tiempo.
PPWR, embalaje, etiquetas

Formato frente a información: ¿qué cabe?

Es quizás el mayor desafío de diseño: un embalaje que cumpla las normas y que, a la vez, tenga un aspecto impecable. Un embalaje pequeño. Mucho texto obligatorio. Varios idiomas. Y además, una marca que quiere seguir siendo visible. Cuanto menor es la superficie del embalaje, más estricta es la priorización. Porque no cabe todo. Entonces, ¿qué se puede quitar? ¿Qué puede ser más pequeño? ¿Qué puede ir a la parte trasera? Responder a esas preguntas requiere algo más que habilidad de maquetación. Quien sabe que una clasificación química leve no obliga a incluir pictogramas de peligro —pero sí las frases correspondientes— puede optimizar el espacio. Quien no lo sabe, lo pega todo en el embalaje. Se pierde entonces un espacio valioso que su marca necesita para destacar.
Junto a toda la normativa, también está el trabajo creativo, que requiere una mirada crítica: ¿son correctos los tamaños de letra?, ¿está el uso del color alineado con el manual de marca?, ¿transmiten los elementos visuales la esencia de la marca?

Las excepciones son la regla

Suena contradictorio. Pero quien haya lanzado alguna vez un producto lo sabe: rara vez son las grandes decisiones las que retrasan un proceso. Son precisamente los pequeños imprevistos. Y en esos casos, el factor «tiempo» pesa aún más.

Cindy compara un proceso de diseño gráfico con una reforma. En la etiqueta confluyen todas las disciplinas. Es como construir una casa: espere lo inesperado. Porque esos obstáculos imprevistos no son la excepción, sino la regla. Ponen en peligro la planificación. Como eslabón de conexión, la coordinadora de diseño gráfico supervisa la cadena, desde las compras y el diseño hasta la normativa y la imprenta, y puede reaccionar rápidamente para garantizar que los plazos de entrega no se vean comprometidos. Los plazos forman parte del proceso; juntos nos aseguramos de que sigan siendo viables.

Contacto

¿Tiene curiosidad por saber qué puede aportar Cindy a su proceso de diseño gráfico? Póngase en contacto con nosotros.

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